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«Experiencias del desorden». Vicente Gómez, 2006.
La tarea del arte hoy es introducir el caos en el orden. Theodor W.Adorno, “Mínima Moralia” Tal vez se encuentre en lo cierto Gerard Vilar1 cuando indica que la tarea del arte quizá sea señalar, en el imperio de lo racional y del perfecto orden de lo mismo —siguiendo la estela que marcara Adorno—, la
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«Ráfagas». Joan Ramón Escrivà, 2012.
¿Cuándo dejaré de buscar la casa inencontrable donde respira esa flor de lava, donde nacen las tormentas, la extenuante felicidad? (…) Destruida la simetría, servir de pasto a los vientos. René Cazelles, “De terre et d’envolée” (1953) El endiablado enojo del mar no parece que fuera la causa del accidente de la fragata Medusa, el
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«Pliegos de movimiento». Alicia Monteagudo, 2012.
Seis minutos no bastaron para replegar el espacio sobre sí, para empaquetar los trazos, o hacer tributo a las nubes gaseosas cuyo devenir será fijado. Virajes múltiples y aleatorios hacen voltear los surcos, que pasarán a ser remolinos con furia de Tsunamis; girar el pensamiento, girar alrededor, girar dentro del giro, girar tanto que las
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«Ad Infinitum». Laura Sánchez Serrano, 2017.
Ráfagas de movimiento, corrientes gestuales, paisajes de agua, humo y metal nos adentran en un realidad meditativa fundamental, más allá del ruido y del desorden. La Galería Karin Wimmer presenta del 17 de marzo al 14 de abril AD INFINITUM, una exposición comisariada por Laura Sánchez Serrano, que muestra la obra más reciente de Juan
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«Conservar el arte contemporáneo español». Entrevista Javier Martín, 2017.
EXPONE: JUAN CARLOS NADAL Por Javier Martín Juan Carlos Nadal (Alicante, 1966) inauguró el pasado 16 de marzo la exposición Ad Infinitum en la galería Karin Wimmer, en Múnich. Se podrá visitar hasta el 14 de abril. ¿A qué se debe el título de la exposición? Ad Infinitum proviene del Latín y significa “hasta el
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«Juan Carlos Nadal». Juan Angel Blasco Carrascosa, 1994.
Pudiera parecer ocioso anterior aquí que el concepto de “lo observable” ha sido, es –y será- objeto de ampliación por la inmensa mayoría de esa reducida pléyade –minoritaria, claro está- de artistas que se han afanado por ensanchar el campo perceptivo, fruititivo e intelectivo, de lo que comúnmente se entiende por “la realidad “. Y
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«El ojo que todo lo ve». Juan Bta. Peiró, 1994.
ESP ENG … y era como si todo mi cuerpo fuese un ojo por delante y por detrás, y pudiese ver al mismo tiempo todo to que habia a mi alrededor. Eco. U. “El nombre de la rosa” Hay un arte secreto que permite nombrar con palabras análogas fenómenos distintos entre sí: es el
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«La mirada que observa y es contemplada». Wences Rambla, 1994.
ESP ENG Si las artes plásticas se incluyen en el conjunto de las artes visuales no es en vano, sino porque la forma esencial de acceso por parte del ser humano es la vista. Nada tiene que extrañar, pues, que el órgano sensorial de la visión pueda ocupar por derecho propio un lugar de
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«Saltos en el vacío». Alicia Monteagudo, 1997.
Todo quedó depositado sobre el suelo. Pedazos de papel minúsculos cohabitaban entre restos de telas semidobladas. Colillas, zapatos, herramientas, botes y clavos se habían ido anclando en este espacio; las maderas también iban perdiendo su primera función. Puñados de pigmento y polvo fue-ron la prolongación, el medio que constituía el nuevo nexo de unión. El
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«El espacio como imagen del tiempo». Rafael Prats Rivelles, 1997.
Pues he aprendido a contemplar la naturaleza no como en la hora de la inconsciente juventud, sino escuchando mas a menudo la callada y triste música de la humanidad. William Wordsworth, 1803 De un tiempo a esta parte, estamos asistiendo al surgimiento de una nueva generación de creadores los cuales están haciendo del paisaje su
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«Cuando los enigmas habitan la pintura». Román De La Calle, 1998.
ESP ENG Los acertijos repiten el broma lo que en serio hacen las obras de arte. La semejanza específica con ellos consiste en que lo que ocultan –como la carta de Poe- se manifiesta y, al manifestarse, se oculta. Theodor W. Adorno. Teoría Estética I. A fuer sincero, he de confesar que cada vez
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«La catedral». Alicia Monteagudo, 1998.
Ángeles irónicos de piedra que a la vez son antítesis y sinónimo de humanidad. Un desgarro oblicuo en el cuello retorcido torsionó al alado, provocando la succión de sus ojos hacia profundas cavidades. Oberturas en las bocas, y el líquido verde terroso derramase tras el impulso de la escupida: animal incalificable, necesidad de colisionar tal
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«10 de cada». Pedro Nuño De La Rosa, 2001.
Solo desde la perspectiva del Arte como elemento decorativo y asumible para cualquier sensualidad al gusto generalizado se puede entender, que no compartir, el que Juan Carlos Nadal no este considerado como uno de los tres artistas fundamentales de su generación, al menos en la Comunidad Valenciana. Porque su obra resulta bastante diferente y diferenciada
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«Fragmentos, ruinas, reflejos en el cristal». Ricardo Forriols, 2002.
Se puede pintar con lo que se quiera, con pipas, con sellos de correos, con postales, con naipes, con candelabros, con trozos de hule, con cuellos postizos, con papel pintado, con periódicos. A mí me basta con ver el trabajo, hay que ver el trabajo, se evalúa el valor de una obra por la cantidad
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«Mecanismos para una huida». Álvaro De Los Ángeles, 2002.
ESP ENG I. Un personaje que huye hacia adelante reivindica su derecho a equivocarse. Necesita entender que el hueco está repleto de nada; consistente y espumosa nada, como una ilusión fabricada con rayos láser. Un huida hacia adelante no pretende recuperar, sino más bien olvidar la necesidad de seguir recordando; donde lo que fue
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«Homeless dépeindre». Fernando Castro Flórez, 2002.
Los artistas radicales se enfrentan ahora a una elección –desesperar o recurrir a la última salida: la pintura. La naturaleza discursiva de la pintura es útil desde el punto de vista de la persuasión debido a que constituye una red de representaciones nunca conclusa1. Más allá de los discursos funerarios (valdría decir mejor notariales) o
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«Un damerograma en el espacio». Pedro Nuño De La Rosa, 2005.
La pintura lleva tantos años agonizando que –hoy por mañana-, goza de una estupenda y hasta atroz salud por su rebosante resistencia a cualquier tipo de desgaste histórico. Nunca hubo tantos artistas, competencia, modos y maneras de crear y facturar como ahora. Y cuando digo pintura, digo ahora, y cuando digo ahora y escribo Arte,
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«Ventanas indiscretas». Alicia Monteagudo, 2006.
Algo preexiste en el trabajo de Juan Carlos que me habla de la necesidad de abrir una ventana desde el interior y permitir de este modo que algunos detalles de los secretos sean revelados, que lo recóndito sea expuesto en parte tras el tamiz de la máscara, como si de carnaval se tratara, quedando cubiertos
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«Pinturas del mundo flotante». Vicente Gómez, 2009.
Desde principios de los años noventa, en los que comienza su proceso creativo, la obra de Juan Carlos Nadal se caracteriza, cuando menos, por una voluntad abiertamente reconocible de modificar sus propios parámetros semánticos y estéticos en virtud de una profunda inquietud vital. Desde sus inicios, caracterizados por un fuerte componente de hibridación de lo